5 nov. 2007

El salvador



¡Oh Dios mío!
no dejes que me acongojen
fragmenten mi piel
y cual flor marchita con desdén
me deshojen..

¡A mi!
que hice rodar la luna
sobre las mejillas del pobre
que ante cabellos cenizas
doblé mis rodillas.!..

que arrendé la magia
de golondrinas de cobre
para darles primaveras
al que sufría desahucios
extendiendo las manos
y cruzar laderas
al que en el desierto árido
jadeaba en cansancios
.
¡Oh Dios mió! No acabaran
con mi fe!
te elogiaré como el magnifico salvador
de mi persona
desde que el sol se acuesta
a dormitar milenios
hasta que de nuevo asoma
besando rocíos
saciando la sed de mi genio





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