26 feb. 2008

A mi cuñada, Marcela, cuando falleciò



Mirada oscura,
piel canela,
y una sonrisa
de perlas.
Cuando joven
impetuosa,
con la fuerza
del alba
en primavera.

Madre ternura,
intrépida pantera.
Mil veces
descolgo la luna
y acuno los sueños
de sus hijas
junto a las estrellas.

Un dia que la nieve
llego a Buenos Aires
y trajo el frio
de los témpanos polares,
se congelo su sonrrisa
y el invierno...
se quedo para siempre
en sus ojos grandes...

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