5 nov. 2007

Mi amada abuela



Dulcedumbre
en sus miradas
oscuras...
como un vórtice
de hojas y gramillas
parece que la veo
bajo la luz de la luna
hamacándose en su silla

Manos callosas y blancas
limpiaron mis pañales
por vez primera
y el manojo de telas sucias
emblanquecieron
con encajes
de rojo fucsia
cual preludio de primavera
.
Piel blanca azucenas
que rozaban con la mías
y en las largas siestas
en el palpitar de las venas
de sus brazos me dormía

A veces mi madre,
a veces mi amiga
siempre mi abuela

Vivirá en mis oídos
su voz quebrada diciéndo
¡ Te amo tanto Micaela!

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